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A fines de la década del treinta, tres de nuestros más grandes escritores -Horacio Quiroga, Leopoldo Lugones y Alfonsina Storni- se quitaron la vida con diferencia de meses por diferentes razones, y la noticia de sus muertes conmocionó el país. Fue entonces cuando el senador Alfredo Palacios declaró: “Algo anda mal en la vida de una nación cuando, en vez de cantarla, los poetas parten voluntariamente, con un gesto de amargura y de desdén, en medio de una glacial indiferencia del Estado”. Y agregó Jorge Luis Borges: “Lo esencial es la sensación de inutilidad que tienen en este país las personas que se dedican a las letras”.¿Influyeron de algún modo en estos suicidios la indiferencia del Estado o la sensación de inutilidad que planteó Borges? Seguramente tuvieron algún peso en el caso de Quiroga, que murió en la soledad y la pobreza, y en menor grado, en el de Alfonsina. Lugones, en cambio, trabajó siempre desde un lugar distinto: el del artista que desarrolla su obra y paralelamente aspira a convertirse en el ideólogo de su tiempo, ocupando siempre un lugar de cercanía al poder.
En sus comienzos como socialista, fue aclamado en mitines partidarios en la plaza Herrera de Barracas y fundó el periódico La Montaña, junto a José Ingenieros y Roberto Payró. Luego conoció a Julio Argentino Roca y se entusiasmó con el proyecto de la generación del ochenta, con el que colaboró desde distintos cargos. Finalmente terminó apelando al militarismo y convirtiéndose en el ideólogo de la revolución de 1930, que inició la serie de golpes de estado que sufrió el país hasta 1983. Sin embargo, el gobierno de José Félix Uriburu jamás lo convocó. Y con la asunción de Agustín P. Justo (quien arrojó sus innumerables proyectos en el cesto de papeles) perdió definitivamente la esperanza de asumir el rol para el que se consideraba destinado. Tal vez haya aspirado a un lugar imposible en la Argentina, donde salvo en la época de la organización del Estado, los intelectuales jamás han tenido una verdadera incidencia en el poder real. Más allá de sus fluctuaciones y sus ansias de grandeza, la figura de Lugones atrae por lo que representa. Repasar su historia invita también, en cierta forma, a recordar algunos aspectos de la difícil relación entre los intelectuales, el poder político y la sociedad. |
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Notas de Prensa
http://www.clarin.com/diario/2009/08/19/sociedad/s-01981179.htm
http://www.revista-noticias.com.ar/comun/nota.php?art=2237&ed=1706
http://www.lanueva.com/edicion_impresa/nota/18/08/2009/98i106.html
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1170770
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1180587
http://www.elargentino.com/nota-54118-Un-libro-sobre-Leopoldo-Lugones-y-el-poder.html
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1056029




mayo 27th, 2010 - 14:41
Muy interesante el tema. A propósito del mismo, es muy ilustrativa la novela de Charlie Feiling “Un poeta nacional”, como una mirada no excenta de humorismo e ironía acerca de este supuesto del escritor influyendo o trabajando para el poder de turno.
diciembre 17th, 2010 - 10:06
Soy uno de los autores (junto a Carlos Mertens) del libro “Volví, soy Luis Franco”, vida y obra del más censurado y olvidado de los escritores argentinos, recientemente presentado en la Feria del Libro de Mar del Plata. En este libro incluimos un comentario de Luis Franco sobre Lugones, quien le diera el gran espaldarazo a comienzos de los años veinte.
El párrafo es éste: “Observa en el artículo que escritores y poetas como Enrique Banchs (al que dedica Hudson a caballo) es `casi un desconocido para nuestro gran público leyente o apenas si se lo distingue entre nuestra populosa pajarería poetizante´ . Y sobre Leopoldo Lugones aclara: `Se dirá que la obra de Lugones es inferior a su magnífico talento y que su filofacismo y su filo uriburismo fueron una falta de respeto a sí propio, y eso puede ser o es cierto, pero en todo caso sintió profundamente, aunque a su modo, mucho de lo nuestro, y vivió con desinterés y dignidad y nos ha dejado poemas y páginas que cuentan entre lo poco legible de nuestro panorama literario´.”
abril 13th, 2011 - 10:38
Lugones, el poeta más grande de la literatura Argentina, el “Virgilio” de una Nacion que no fue (y aun….). Finalmente optó por el camino más corto a ninguna parte, su adhesión a la caricatura Uriburu es un acto de suicidio anticipado. A este hombre le quedaba pequeño este pais, y le dolía hasta la medula. Su error es un acto épico, romántico, que lo “ningunea” inmerecidamente. ¡La mediocridad no perdona, don Leopoldo!
agosto 20th, 2011 - 23:11
No problem, como dicen los ingleses. Los uruguayos somos generosos.
Compartimos con nuestros hermanos argentinos la nacionalidad de nuestro escritor Horacio Quiroga, a quien he visto en el artículo sobre Leopoldo Lugones.
Por otra parte, considero muy interesante su programa televisivo Los siete locos. Felicitaciones.
abril 7th, 2012 - 2:06
Creo justo recordar que Leopoldo Lugones abrió el camino para que los escritores encontraran una voz propia, en lugar de seguir utilizando metáforas y giros idiomáticos españoles. Y digo que abrió el camino, porque lo continuaron Borges y otros escritores. Entre ellos, cito a la poeta Betina Edelberg, mi madre. Hago alusión a ella porque escribió junto a Borges un ensayo sobre Lugones, editado por Emecé. Cordialmente y Felices Pascuas, Bárbara.